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1.
El tipo de frenado al igual, al igual que el tipo de conducción,
siempre ha de adaptarse a las condiciones climatológicas, al estado
de la carretera y del tráfico.
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2. El espacio
de frenado no sólo depende de la eficacia del sistema de frenos
sino también de las condiciones de los neumáticos y de
los amortiguadores.
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3. El frenado
ideal, dentro de un espacio limitado, es el proporciona una deceleración
máxima sin que se bloqueen las ruedas, lo cual traería
como consecuencia la pérdida del control de la estabilidad y
del vehículo, así como un aumento del espacio de frenado.
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4. En caso
de bajar cuesta abajo por un largo recorrido, se aconseja utilizar el
freno motor y sobre todo no apagar el motor. Tras un breve estacionamiento,
comprobar la eficacia del pedal antes de reanudar la marcha.
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5. Cuando
la situación requiere una utilización larga y constante
del sistema de frenos, soltar de vez en cuando el pedal del freno durante
un rato.
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6. Tras
una parada larga, los primeros frenados están influidos por la
duración del estacionamiento, asociada a las condiciones climatológicas.
Habrá que frenar algunas veces para establecer la plena eficacia
del grupo disco-pastillas.
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7. Comprobar
el funcionamiento correcto de todas las partes del sistema de frenos:
nivel del líquido, desgaste de las pastillas y del disco, lámpara
de las luces traseras, testigo del freno del mano, etc. Seguir las instrucciones
del fabricante para la institución del líquido de frenos
(frecuencia, calidad).
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8. Comprobar
periódicamente la eficacia del freno de estacionamiento, tratando
de desplazar el vehículo con el freno de mano accionado.
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9. Utilizar
piezas de recambio producidas por fabricantes reconocidos.
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10. De ser
posible, utilizar un vehículo dotado de un sistema de control
del freno (ABS, etc.).
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